Mira Murati: La mente detrás de OpenAI con Sutskever, ahora ya fuera de OpenIA
Otra de las figuras destacadas es Mira Murati, fue directora de tecnología de OpenAI. Murati ha sido fundamental en el desarrollo de las versiones más avanzadas de GPT y ha impulsado los esfuerzos de la compañía por integrar la IA en productos que impactan de manera directa a los consumidores y empresas. Su trabajo ha demostrado la importancia de la IA en áreas que van desde la creación de contenido hasta la investigación científica.
En 2018, Murati llegó a OpenAI como VP de IA Aplicada y Asociaciones, un movimiento que la colocó al lado de titanes como Sam Altman, Greg Brockman e Ilya Sutskever, los fundadores que soñaron con un reino sin fines de lucro dedicado a la AGI (inteligencia artificial general). Como CTO desde mayo de 2022, lideró el desarrollo de ChatGPT, DALL-E, Codex y Sora, herramientas que convirtieron a OpenAI en un faro de la IA global, bajo la sombra protectora de Satya Nadella y Microsoft, cuyo respaldo financiero de más de 13.000 millones de dólares fortaleció su corte. Sin embargo, las tensiones internas, reminiscentes de las luchas entre los Stark y los Lannister, comenzaron a surgir. En noviembre de 2023, tras el breve despido y reinstalación de Altman —un drama donde Murati actuó como interina CEO durante tres días—, las grietas se hicieron evidentes. Su salida en septiembre de 2024, junto con la de otros como Bob McGrew y Barret Zoph, reflejó un descontento con la dirección de Altman, quien priorizaba el brillo de los productos sobre la seguridad, un conflicto que también llevó a Sutskever a fundar Safe Superintelligence Inc. y a Jan Leike a unirse a Anthropic.
La relación de Murati con Altman fue compleja: como su puente y ejecutora, ella tradujo sus visiones en realidades técnicas, pero su preocupación por el ritmo acelerado y la falta de alineación en seguridad —documentada en reportes internos— la alejó de su liderazgo. Con Brockman, su aliado en la gestión diaria, compartió esfuerzos por estabilizar OpenAI tras el caos de 2023, aunque su reciente licencia deja su lealtad en duda. Sutskever, su mentor en la investigación, fue un aliado hasta que sus visiones divergieron, llevándolos por caminos separados. A nivel global, su influencia se extiende a competidores como Meta y Mistral, de donde reclutó talento para su nuevo proyecto, y al gobierno de Albania, que apoya su startup. Incluso Nadella la elogió en 2023 como una líder visionaria, un respaldo que resuena como un pacto entre casas nobles.
¿Por qué dejó OpenAI? Las tensiones culminaron en su percepción de una cultura que sacrificaba la seguridad por el lucro, exacerbada por lanzamientos apresurados como el modelo o1 en 2024. En su salida, Murati expresó en X su deseo de “explorar por su cuenta”, un adiós que coincidió con una ronda de financiación de 2.000 millones de dólares para Thinking Machines Lab, valorada en 10.000 millones de dólares, donde lidera con una mayoría decisiva en la junta. Su nueva misión es democratizar la IA, haciéndola comprensible, personalizable y capaz, un sueño que la posiciona como una reina en busca de su propio reino, lejos de las sombras de Altman. En este Juego de Tronos tecnológico, donde el fuego de los algoritmos amenaza con consumir a los incautos, Murati alza su estandarte, desafiando a gigantes como Apple y Google con una visión que podría redefinir el futuro de la IA.

